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La música es el arte más importante que tenemos. Tiene un millón de formas artísticas. La música es capaz de despertar el positivismo en cualquier persona y liberar de su cuerpo dopamina (Neurotransmisor presente en diversas áreas del cerebro, especialmente importante para la función motora del organismo), más del 70% de los humanos somos “incapaces” de enfrentarnos a un día sin música.

Escuchamos música por placer: cocinando, conduciendo, trabajando… Muchos necesitamos música en un momento determinado del día.

Escuchar música mientras se trabaja puede mejorar la productividad, eso sí, es importante escuchar melodías que se adecuen al ambiente de trabajo. Cada productividad requiere un tipo de música.

No es lo mismo una melodía escuchada en un entorno con movimiento físico que sin él.

Si se trabaja de pie todo el día y esto encima implica movimiento, lo ideal es escuchar rock y heavy en todas sus versiones. Otras melodías más tranquilas podrían restarnos energía.

La música ideal para los monitores deportivos o atletas, son los ritmos: rap, hip-hop, punk y rock.

Si se trabaja de cara al público o se transporta a personas (conductor de autobús o de tren, por ejemplo), se debe escuchar un tipo de música que se adapte a todo el mundo. La música comercial de una emisora de radio es una buena opción.

Si en su trabajo priman los números y los papeles, lo mejor es escuchar música repetitiva.

Hay trabajos que requieren quietud, lo mejor en estos casos es la música clásica, el jazz o música de ambiente.

Lamentablemente hay algunos trabajos que requieren una concentración especial y no es posible escuchar música en ese momento.

En cualquier caso, para los que escuchamos música en el trabajo, cocinando, conduciendo o ¡donde sea! Recordad que estáis trabajando o haciendo algo importante y cuanto mejores sean vuestros logros, mejor os sentiréis con vosotros mismos.